Esta etapa consiste en una etapa de la recopilación e integración de todas las fuentes de información de análisis de resultados, es decir, autoevaluaciones, evaluación externa y su impacto, esto con la finalidad de realizar una interpretación racional y cualitativa de todos los resultados obtenidos, y valorar si son satisfactorios, además de poder identificar de manera general observando el panorama de información si existe alguna deficiencia o problema en la currícula.
Además de ser un proceso que nos permite valorar y tomar en cuenta algunos datos que suelen pasar desapercibidos, y luego nos encontramos con el hecho de que es información que vale la pena recopilar. Contempla el hecho de realizar un registro ordenado de la información, realizarlo de manera periódica y sistematizada, contemplar las fuentes de información que nos van a dar qué tipo de información, además con apoya a entender el tipo de datos y su interpretación, además de que nos facilita dar informes de la currícula.
Con esta fase podemos determinar si es necesario realizar alguna modificación pequeña, o si se requiere realizar un perfeccionamiento o si es necesario realizar un rediseño o incluso pensar en la posibilidad de realizar un programa completamente nuevo. Además de que nos permite predecir comportamientos de la información y así establecer la temporalidad de la evaluación y momentos más indicados para el rediseño.

Referencias:
Salas, R. (2016) ¿El rediseño curricular sin evaluación curricular es científico? Educación Nacional de Salud Publica. La Habana, Cuba.
Además de ser un proceso que nos permite valorar y tomar en cuenta algunos datos que suelen pasar desapercibidos, y luego nos encontramos con el hecho de que es información que vale la pena recopilar. Contempla el hecho de realizar un registro ordenado de la información, realizarlo de manera periódica y sistematizada, contemplar las fuentes de información que nos van a dar qué tipo de información, además con apoya a entender el tipo de datos y su interpretación, además de que nos facilita dar informes de la currícula.
Con esta fase podemos determinar si es necesario realizar alguna modificación pequeña, o si se requiere realizar un perfeccionamiento o si es necesario realizar un rediseño o incluso pensar en la posibilidad de realizar un programa completamente nuevo. Además de que nos permite predecir comportamientos de la información y así establecer la temporalidad de la evaluación y momentos más indicados para el rediseño.

Referencias:
Salas, R. (2016) ¿El rediseño curricular sin evaluación curricular es científico? Educación Nacional de Salud Publica. La Habana, Cuba.
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